La alimentación es definida por la Real Academia Española (RAE) como el “conjunto de las cosas que se toman o se proporcionan como alimento”. Sin embargo, esto dista mucho de una buena alimentación que nos garantice una vida sana.
Una alimentación saludable se logra gracias a una amplia variedad de alimentos que nos proporcionan los nutrientes necesarios. Por ejemplo, los carbohidratos y las grasas o las proteínas, vitaminas y minerales. Una correcta alimentación nos proporciona un correcto crecimiento y desarrollo, así como la energía que nuestro cuerpo necesita.
Además cada vez es más clara la relación existente entre la nutrición y la salud. Los estilos de vida saludables y los buenos hábitos alimentarios que adoptamos en nuestro día a día pueden ayudarnos a prevenir y mejorar nuestro sistema inmune, nuestra salud y reducir el riesgo de sufrir enfermedades como la cardiopatía, la hipercolesterolemia, la diabetes o el cáncer.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “una mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el desarrollo físico y mental, y reducir la productividad”. Además aclara que “comer al menos 400g, o cinco porciones de frutas y verduras al día reduce el riesgo de desarrollar enfermedades transmisibles y ayuda a garantizar una ingesta diaria suficiente de fibra dietética”.
Así mismo, dicho organismo nos ofrece una serie de pautas y recomendaciones para incluir el consumo de frutas y verduras en nuestra dieta:
- Incluir verduras en todas las comidas
- Frutas frescas y verduras crudas como tentempiés
- Incluir una selección variada de frutas y verduras frescas de temporada.
Es importante recordar que una buena alimentación siempre ha de estar acompañada por la actividad física, para lograr nuestro objetivo: un cuerpo sano, fuerte y saludable.



